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Dios nos ha inspirado a provocar en el cuerpo de Cristo un movimiento de reconstrucción integral: espíritu, alma y cuerpo. La visión parte de la necesidad que tenemos de incurrir en la red mundial del internet como un solo hombre, atendiendo el cambio de dieta o tiempo que se está viviendo. La informática ha llegado para quedarse y debemos preparar a los ministros de Dios para que puedan duplicar la efectividad de la comisión que Dios les ha asignado.
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